Monday, February 20, 2017

Hay más en la vida posterior que “despedirse”

Publicado: 27 de enero 2017 9:17 AM PST
©Imelda Maurer, cdp

El envejecimiento es una experiencia universal. Por esa razón cualquier persona y todo el mundo pueden hablar del tema, pueden hablar de sus experiencias. Hay un margen de error intrínseco e información falsa, sin embargo, cuando el orador/el escritor está en un espacio público, es experto en otros campos (por ejemplo, la teología o la espiritualidad) y le habla a su audiencia con autoridad sobre el tema del envejecimiento.

Ha sido mi observación que estos oradores/escritores interpretan las experiencias sobre el envejecimiento a través de los prejuicios de la cultura popular más que en las teorías  honorables y aceptables y los datos basados en las investigaciones gerontológicas sobre el envejecimiento. El resultado es el enfoque demasiado conocido y unidimensional sobre el envejecimiento de ser una pérdida y una disminución. Es la perspectiva que satura a nuestra cultura popular. Este enfoque es a menudo “espiritualizado” cuando se enseña que la espiritualidad de envejecimiento está limitada a la obra de “despedirse”.

Este tema merece mucha más atención detallada y amplia que una entrada corta de blog. A pesar de esto, aquí hago dos puntos abreviados.

En primer lugar: Nosotras, los seres humanos, sufrimos pérdidas a través de toda la vida. Es parte del cambio. Antes de que algo nuevo pueda suceder, algo viejo tiene que terminar. Antes de que entraran los dientes permanentes, tuvimos que perder los dientes de leche. En este cambio (lea el crecimiento), siempre ocurre pérdida y ganancia simultánea. Esto es cierto multidimensional, física, emocional, cognitiva y socialmente. No pasamos por este cambio la primera vez cuando nos jubilamos del ministerio, esa época que a menudo se refiere en literatura religiosa como el tiempo de transición. Cada cambio en una transición. El cambio ocurre a través del ciclo de vida. Quizás el cambio más profundo en la experiencia humana por el cual nosotras pasamos es el abandonar el calor e intimidad del vientre de nuestras madres donde el latido del corazón y las voces se oyen y se sienten en un ambiente cálido y seguro. Las consecuencias de no pasar por esa pérdida no necesitan explicación. Pérdida y ganancia – simultáneamente en cualquier cambio y presente a través de la vida.

En segundo lugar: Hay la posibilidad de crecimiento y desarrollo a través de nuestras vidas – hasta nuestro último respiro. La cultura popular nos dice que cuando nos llenamos de canas, cuando el colágeno disminuye y las arrugas aparecen, que todo esto significa disminución. Somos más que cuerpos humanos y en la presencia de cambios físicos, también hay cambios experienciales, cognitivos y emocionales los cuales NO son pérdidas.

Si esto te estimula el apetito para aprender más, lee el libro, “La mente madura: la fuerza positiva del cerebro que envejece” escrito por Gene Cohen, M.D., Ph. D. Aquí tienes unas notas informativas de Amazon.com sobre este libro autoritativo y asombroso.

“La mente madura” entrega buenas noticias para esas personas en la segunda mitad de la vida, con un informe extraordinario de una investigación avanzada de la neurociencia, psicología innovadora, viñetas fascinantes de historiales y casos de estudio, y consejos prácticos para estrategias de crecimiento personal. Gene Cohen, un psiquiatra y gerontólogo reconocido, acumula más de 30 años de investigaciones para mostrar que los cambios positivos y sorprendentes en nuestros cerebros tienen la potencial poderosa de mejorar, y no disminuir, nuestras vidas después de los cincuenta años.



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