Publicado:
11 de mayo 2015
Ayer publiqué “Simplemente cuidarnos” el cual incluyó una imagen sencilla
y poderosa con un comentario adjunto. Publiqué ese artículo horas antes de
saber que la mujer a la izquierda, Dolores, la cual brindaba su hombro y un
lugar de reposo y consuelo, había fallecido temprano ese día. Las noticias me
llegaron a través de un correo electrónico de Jan que citó la noticia que se le
mandó a todo personal por Allison Dolan, la gerente de enfermería de la
comunidad.
Dolores falleció hoy a las 8:40 de la mañana en el Hospital St. Luke. Su hermano, tomado
de su mano, la acompañaba. Siempre se recordará como la Sra. Maravillosa, que
continuamente felicitaba a todos. Extrañaremos sus movimientos de baile y su
sonrisa.
Muchas comunidades de servicios para las personas mayores tienen alguna
forma de anotar y ritualizar la muerte de un residente y reconoce y honra a la
persona fallecida mientras recuerda las cualidades únicas y dotes que esa
persona le brindó a la comunidad. Tales recuerdos también sirven como consuelo,
si el corazón lo permite, para el personal que también siente pesar y pérdida, cuando
muere alguien que ellos han servido con compasión y capacidad.
Cuando leí el mensaje que Allison escribió me di cuenta que ella es una
profesional que no ha silenciado sus emociones humanas o su vulnerabilidad al
dolor. Ella fomenta y profundiza el sentido de comunidad al reconocer la pena
de la persona individual y la pena de la comunidad por la muerte de Virginia.
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